En julio y agosto, con el coche aparcado al sol en la calle y el termómetro por encima de los cuarenta por la tarde, lo primero que hace todo el mundo al arrancar es poner el aire a tope. Y es justo en ese momento cuando mucha gente oye por primera vez un chirrido agudo que viene de la parte delantera del motor. A veces dura unos segundos y desaparece. Otras veces se queda.

Ese ruido tiene casi siempre el mismo origen: la correa auxiliar (la poly-V, la de canales) o alguna de las piezas que la guían. Conviene entender por qué aparece precisamente al conectar el aire, porque eso ya da muchas pistas.

Por qué suena más con el aire puesto

La correa auxiliar mueve varias cosas a la vez: el alternador, la bomba de agua en muchos motores, la dirección asistida en los coches que no la tienen eléctrica y el compresor del aire acondicionado. Cuando conectas el aire, el embrague del compresor se acopla y la correa tiene que arrastrar mucha más carga de golpe. Si la goma está endurecida, el tensor ya no aprieta lo que debería o una polea tiene holgura, la correa patina un instante sobre la polea y chirría.

El calor lo empeora por dos lados. La goma envejece antes cuando pasa horas a temperaturas altas dentro del vano motor, y se cuartea en los canales. Y el compresor trabaja más para enfriar el habitáculo, así que la carga sobre la correa es mayor que en primavera.

Cómo distinguir de dónde viene

No hace falta desmontar nada para acotarlo bastante. Estas son las pistas que usamos cuando alguien nos trae el coche con este ruido:

  • Chirrido agudo que desaparece cuando el motor se calienta: goma de la correa endurecida o algo de humedad. Es la señal más temprana.
  • Chirrido que aparece o empeora justo al pulsar el botón del aire: correa que patina por falta de tensión. Mira el tensor.
  • Ruido más grave, como un rodamiento que roza, que se oye también sin aire: polea loca o rodamiento del tensor. Si con el motor parado mueves la polea con la mano y tiene juego o suena áspera, ahí está.
  • Golpeteo o zumbido metálico solo con el aire conectado, que cesa al apagarlo: puede ser el embrague del compresor o el propio compresor. Aquí la correa puede estar perfecta.
  • Brazo del tensor que vibra mucho a ralentí: amortiguador del tensor gastado.

Un truco que circula por internet es rociar la correa con agua o con spray para ver si el ruido cambia. Da información, sí, pero no lo recomendamos: los sprays «para correas» dejan la goma pegajosa, atraen polvo y enmascaran el problema unas semanas. Cuando vuelve, la correa está peor.

Lo que encontramos al abrir

En la mayoría de los casos que vemos en verano, la correa tiene grietas finas en los canales o ha perdido el perfil y está brillante, como pulida. Eso es patinar. Con bastante frecuencia el tensor automático también está cansado: la correa nueva deja de sonar una temporada y al año vuelve el ruido. Por eso, cuando la correa pasa de cierto kilometraje, lo sensato es cambiar el conjunto de correa, tensor y polea loca a la vez. Te lo contamos con más detalle en la página de correa auxiliar (poly-V).

Menos a menudo, el culpable es el alternador con el rodamiento gastado o el compresor del aire. Por eso no cambiamos piezas a ciegas: primero quitamos la correa y giramos cada polea a mano. Tarda poco y evita cambiar un kit completo cuando el problema era el embrague del compresor.

Qué pasa si no se arregla

Una correa auxiliar que se rompe no destroza el motor como la de distribución, pero te deja tirado igualmente. Sin correa, el alternador deja de cargar y, en muchos motores, la bomba de agua deja de girar. En pleno verano eso significa temperatura disparada en pocos kilómetros. Además, un trozo de correa suelto puede enrollarse y meterse detrás de la polea del cigüeñal, y ahí sí puede afectar a la distribución en algunos motores.

Si además del ruido se enciende el testigo de batería, para. Es la correa, y probablemente ya se ha soltado o está a punto.

Precio orientativo

Cambiar solo la correa auxiliar suele moverse en una horquilla de 60 a 150 euros montada, según el motor y lo accesible que esté. Con tensor y polea loca, lo habitual es entre 150 y 350 euros. En algunos motores con poco hueco hay que desmontar soportes o la rueda, y eso sube la mano de obra. Te damos el precio cerrado antes de tocar nada.

Si el coche también va justo de carga de batería o notas que las luces bajan al conectar el aire a ralentí, dilo al traerlo: puede que merezca la pena mirar el sistema eléctrico en la misma visita. Llámanos al 641 16 17 71 y te lo miramos.