Guía completa
Los sensores de aparcamiento viven en el sitio más expuesto del coche: el paragolpes. En Badajoz reciben polvo en verano, barro de los caminos de las vegas cuando llueve y algún que otro roce en los garajes estrechos del centro. No es raro que uno de ellos se canse antes que los demás.
Lo que suele pasar
La mayoría de las veces no es el sistema entero. Es un sensor que se ha ensuciado por dentro, uno que se ha salido un poco de su soporte o un conector que ha cogido humedad. El síntoma, sin embargo, es el mismo para todos: pitidos sin sentido o silencio. Por eso no damos un presupuesto hasta saber cuál de ellos es.
Primero limpio, luego compruebo
Antes de sacar nada, limpiamos la superficie de los sensores y probamos de nuevo. Parece obvio, pero alguna vez el problema termina ahí. Si sigue, comprobamos la respuesta de cada uno y miramos el cableado que va por detrás del paragolpes.
Cuando hay que pintar
Muchos coches llevan los sensores del color de la carrocería. El recambio suele llegar en negro o en imprimación, y si lo montamos tal cual se nota. Te preguntamos si quieres que vaya pintado antes de pedirlo, para que sepas el plazo.
Si el coche lleva cámara
Algunos modelos combinan sensores y cámara trasera. Si la cámara también da problemas, lo revisamos en la misma visita y te decimos si están relacionados o son dos averías distintas.