Guía completa

Pasar la ITV no tiene misterio, pero que te den un desfavorable por una bombilla es una pérdida de tiempo: otra cita, otra mañana sin coche y, a veces, otro desplazamiento. La pre-ITV existe para ahorrarte eso.

En qué nos fijamos

No hacemos una inspección oficial, sino un repaso con la lista de defectos frecuentes en la cabeza. Revisamos lo que se ve, lo que se mueve y lo que avisa el cuadro. Si el coche es diésel, prestamos atención a humos y al estado general del escape; si es gasolina, a los testigos relacionados con la mezcla.

El informe

Al terminar te entregamos por escrito lo que hemos encontrado, separado en dos bloques: lo que puede hacerte suspender y lo que está bien pero conviene vigilar. Con eso decides tú. Puedes repararlo aquí, en otro sitio o por tu cuenta si es algo sencillo como una lámpara.

Coches que trabajan

Muchas furgonetas de la zona, de reparto o del campo, llegan a la ITV con más holguras de las que su dueño cree, porque se acostumbra a cómo va. Para esos vehículos merece especialmente la pena revisar dirección, suspensión y frenos antes de ir.

Si ya tienes la hoja de inspección

Si has suspendido, trae el informe de la estación. Así vamos al punto concreto que han marcado y no perdemos tiempo. Te damos presupuesto para corregirlo y, cuando esté hecho, ya puedes volver a la inspección.